Éramos simplemente dos personas heridas por las expectativas ajenas.
Y juntos, reconstruimos nuestras vidas.
A veces, en noches tranquilas junto al lago, contemplo el reflejo de la luna en el agua y sonrío.
Porque lo que una vez sentí como la verdad más cruel de mi vida…
se convirtió en el comienzo del amor más grande que jamás esperé.
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