Su familia la humilló por casarse con un “muerto de hambre” y su caballo viejo… ¡La lección de karma que recibieron al descubrir quién era él te dejará sin palabras!

Su familia la humilló por casarse con un “muerto de hambre” y su caballo viejo… ¡La lección de karma que recibieron al descubrir quién era él te dejará sin palabras!

Esa misma noche, la duda taladró la mente de Ximena. Mientras Mateo se lavaba las manos en la pila del patio, ella escuchó su voz grave hablando por celular.
—Frena la compra del sector 4. Sí, ya sé que las tierras de la familia de mi mujer están embargadas, pero no vamos a proceder todavía. Primero tengo que limpiar la basura que hay alrededor de ellos. No quiero que nadie diga que me aproveché.

El corazón de Ximena se detuvo. Un sudor frío le recorrió la espalda. Era de conocimiento público que un gigantesco corporativo agroindustrial de Monterrey estaba devorando tierras en Jalisco, comprando a precio de remate los ranchos endeudados. ¿Acaso su matrimonio era una farsa? ¿Una táctica despiadada para arrebatarle a su padre moribundo lo único que le quedaba?

Esa madrugada, con la luz de la luna filtrándose por la ventana de madera, Ximena no aguantó más. Se sentó de golpe en la cama, encendió la lámpara y miró a Mateo, quien ya tenía los ojos abiertos en la oscuridad.
—Si todo esto fue un teatro para quedarte con las tierras de mi apá, dímelo en la cara, Mateo —su voz temblaba, mezcla de rabia y un dolor profundo—. He aguantado humillaciones toda mi vida, he cargado con las deudas de mi hermano y el desprecio de mi madre. Pero no voy a dormir al lado de mi verdugo.

Mateo no se alteró. Con esa calma que siempre lo caracterizaba, se incorporó lentamente. Suspiró, buscó la mirada de su esposa y decidió que era hora de arrancar la mentira de raíz.
—No soy un jornalero, Ximena —comenzó, con un tono firme—. Soy el accionista mayoritario del consorcio Grupo Águila. Manejamos 85 por ciento de las exportaciones de agave y ganado en tres estados.

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