—Voy a ir al súper. No hay nada decente en esta casa. Deja recogido este cochinero, ¿sí?
Señaló el desastre que ellos habían dejado.
—Está bien —contesté.
Ni siquiera le costó darme la orden. La costumbre de mandar se instala rápido cuando alguien obedece demasiado tiempo.
Subió a cambiarse y media hora después salió impecable: jeans entallados, blusa blanca, bolso de diseñador, lentes enormes, perfume caro. La vi arrancar la camioneta y alejarse por la calle tranquila del fraccionamiento.
ver continúa en la página siguiente
Leave a Comment