Bebé del JEFE de la MAFIA no dejaba de llorar en el avión – hasta que una MADRE SOLTERA lo vio…

Bebé del JEFE de la MAFIA no dejaba de llorar en el avión – hasta que una MADRE SOLTERA lo vio…

Después de unos segundos eternos, Alexio encontró lo que buscaba y se aferró. Su llanto se apagó, convirtiéndose en pequeños suspiros de alivio. Mariana no pudo contener las lágrimas. Está bien, pequeño.

¿Estás bien? Detrás de la puerta, Alesandro apretó los puños con fuerza. La ausencia de llanto era un alivio y una amenaza. Había dejado entrar a una desconocida en la parte más vulnerable de su vida.

15 minutos después, Mariana salió con el bebé dormido sobre su pecho. Y Alesandro, al ver a su hijo en paz por primera vez desde la muerte de Bianca, sintió algo romperse dentro de él.

“Durmió y comió bien”, dijo Mariana con voz suave. Alesandro la detuvo cuando intentó entregarle al bebé. Tu nombre, exigió, pero sin dureza. Mariana. Mariana Torres. Él asintió lentamente. Yo te debo algo, Mariana.

No me debe nada. Solo ayudé en mi mundo. Dijo Alesandro, acercándose lo suficiente para que ella sintiera el peso de sus palabras. Todo tiene un precio y lo que hiciste por mi hijo no es algo que voy a olvidar.

Mariana sintió un escalofrío que no sabía si era miedo o algo más. Antes de seguir con la historia, escribe en los comentarios qué habrías hecho tú en el lugar de Mariana.

ayudar a un bebé desconocido, aunque eso te metiera en un mundo peligroso. Cuando Mariana regresó a su asiento, todavía sentía el peso tibio del bebé sobre su pecho, aún cuando ya no estaba ahí.

La experiencia había sido tan íntima, tan inesperada, que parecía un sueño, uno que no estaba segura de haber querido tener. No notó que a varias filas de distancia los guardaespaldas de Alesandro ya estaban investigando discretamente su nombre, dirección, historial laboral y cada detalle disponible sobre su vida.

No vio la forma en que Alesandro la observaba desde primera clase mientras sostenía a su hijo dormido, como si aquella mujer que casi no conocía se hubiera convertido de pronto en algo imposible de ignorar.

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